Logros y retos del activismo Trans Latinoamericano

Entrevista a Rayza Torriani García, Presidenta de la Red Trébol de Bolivia

Nos encontramos con Rayza en la oficina de la Mesa de Trabajo Nacional en Cochabamba, Bolivia. Rayza nos abre las puertas del despacho desde el que realiza parte de la labor que lleva a cabo como presidenta de la Red Trébol, aunque la mayor parte de su trabajo lo hace en la calle: en las conferencias, talleres, encuentros, formaciones y protestas que, desde esta institución se realizan, para dar respuestas a las necesidades y demandas de diferentes poblaciones clave: trabajadoras sexuales, personas gay con VIH, mujeres trans y personas gay.

Rayza es una mujer muy ocupada pero nos reserva unas horas de su tiempo para contarnos su experiencia. Hablamos con ella de la Mesa de Trabajo Nacional, de Alianza, de la RED LACTRANS y de la Red Trébol de Bolivia; pero también sobre su vida, sobre el largo camino que recorrió hasta ser quien es ahora, y sobre los logros de las mujeres trans en este país y los retos que se plantean para trabajar en el presente y en el futuro.

La Mesa de Trabajo Nacional nace hace más de 10 años, gracias al apoyo del proyecto Alianza, donde se comienza por primera vez a potenciar liderazgos y dar voz para que las mujeres trans, las personas gay, las personas gay con VIH y las trabajadoras sexuales tengan sus espacios. Aquí reciben las demandas de todas estas personas y las unifican para poder hacer una incidencia política y llevar a cabo acciones de reclamo ante los diferentes sectores.

Rayza nos cuenta que comenzó en la institución como una persona más de la oficina, pero con el transcurso de los años fue formándose y capacitándose. Fue un proceso muy largo para ella porque cuando llegó apenas sabía redactar textos ni usar la máquina de escribir. La vida de Rayza ha sido muy complicada desde sus inicios debido a su identidad de género. Estuvo casi 20 años dentro del trabajo sexual porque era el único camino para poder sustentarse y comer. Su vida ha cambiado mucho desde entonces pero ha sido un proceso muy largo y de mucho trabajo. Ella afirma que su cambio personal es esencial para poder ayudar a otras personas.

“Para cambiar la vida de la gente, primero has de cambiar la tuya”

El camino de Rayza

Con apenas 16 años Rayza se ve obligada a ejercer la prostitución como único camino para poder sobrevivir sin renunciar a su identidad de género. No ser aceptada por su familia, y el rechazo social a la hora de estudiar o de trabajar fue lo que “la empujaron a la esquina”. Según sus propias palabras, “es esta sociedad machista y patriarcal la que te obliga a prostituirte, no dejándote alternativas. Tú tienes que comer y sobrevivir, y es la necesidad la que te empuja a la prostitución”.

Rayza nos cuenta que hay muchas mujeres y niñas, de 13, 14, 15, 16 años que sufren violencia. “Cuando te ves obligada a prostituirte hay muchas personas que se aprovechan de ti, te utilizan para llevarte ante los clientes, porque eres joven y nueva en esto. El cliente te pone la plata y te ves obligada a fumar, a beber, a drogarte con él. Así comienza un círculo vicioso que no tiene fin”. Te utilizan, te maltratan, violan tu cuerpo y violan tus derechos.

“Aprendes en la calle a sobrevivir, aprendes incluso a enfrentar a otras compañeras, aprendes de la violencia”.

“Yo nunca conocí el verdadero amor. ¿Qué es sentirse amada y valorada? Los hombres que pasaron por mi vida fueron hombres que vendieron sus palabras, sus caricias… Y yo, como mujer trans, nunca tuve amor ni cariño, nunca tuve palabras bonitas de ánimo… Es por eso que acabas idolatrando a este tipo de hombres. Te enamoras de las palabras bonitas, del hombre que te lleva a comer y te abraza en la calle. Pero ese hombre no te ama, te utiliza, te compra, te usa y, finalmente acaba rechazándote. Y sufres, y bebes y te drogas más para olvidarlo”.

“¿Cuántas Navidades solas? ¿Cuántos cumpleaños sin que tu familia te felicite? Son situaciones que te llevan a acostumbrarte a ‘la manada con la que estás’, sólo puedes apoyarte en el resto de compañeras trans. Y vives. La noche y el día, la noche y el día… No hay proyecto de vida, no hay proyección hacia el futuro.”

Hace más de 8 años, Rayza recibe una invitación para participar en la Red LACTRANS (Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans), donde por primera vez hace un viaje a Buenos Aires capital para reunirse con un grupo de personas trans, personas con mucha capacidad técnica y de desarrollo político, voceras con una gran carrera de aprendizaje y empoderamiento. Esta semana que pasó aquí le ayudó a abrir su mente y empoderarse para comenzar este proceso de cambio. Aquí comienza a cambiar la vida de Rayza.

 

La creación de la Red Trébol y la Ley de Identidad de Género

En el año 2007 se lleva a cabo el primer encuentro de la Red LACTRANS en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra. “Ese fue el primer reto que las mujeres trans se dieron”, cuenta Rayza. “Por fin se juntaron, hablaron de sus problemas. Sin capacidad técnica ni formación, pero por fin se reúnen, y hablan de lo que les pasa”. Es aquí, con el apoyo de Alianza, cuando surge la Red Nacional de Mujeres Trans de Bolivia (TreBol). Y comienzan a trabajar.

Lo primero que hicieron fue sistematizar la situación de las mujeres trans en Bolivia y, a raíz de aquí, ver cuál era el problema principal. Tras muchos talleres y encuentros se identificó como principal problema la identidad institucional. Nace el reto de crear una ley de Identidad de Género que garantice el derecho a la identidad, al género con el que te sientes identificada. Esto es algo fundamental porque muchas personas trans no solicitaban sus tarjetas de identidad, ni de salud, ni acudían a ninguna institución por la vergüenza de que su identidad real no coincidiera con la identidad que venía en su documento. Muchas personas trans, por este motivo, no votaban, no podían terminar la escuela o debían hacerlo fingiendo ser alguien que no eran. No podían acceder a un trabajo ni hacer uso de las instituciones de justicia y de salud.

Se comienzan a formar voceras: voceras en el área de salud, voceras de incidencia política, voceras especialistas en prevención, en comunicación… Surgen lideresas trans en cada región. Estas mujeres trans dieron el primer paso en Bolivia para cambiar todo esto. Tumbaron las etiquetas impuestas de putas, borrachas, ignorantes y drogadictas, demostrando que pueden incidir en la política, que pudieron conseguir que se aprobara el derecho a la identidad propia. Lograron la Ley de Identidad de Género, aprobada hace 2 años. Y lo lograron ellas, sin la ayuda de nadie, auto organizándose. Rayza dice que esta ley es el orgullo de la mujer trans boliviana porque gracias a ella pueden reflejar su identidad en la documentación, sin estigma ni discriminación. Esta ley es el derecho de cada uno y cada una a elegir su identidad.

Esto no subsana todos los problemas de la mujer trans boliviana, pero es un primer paso. Rayza declara que ahora se vienen otros retos: la educación, la aceptación, la inclusión laboral, el acceso a la salud integral…

Desde la Red siguen trabajando y evolucionando. “Hablar de mujeres trans era un tabú hace muchos años. Hemos cambiado el pensamiento de todos los medios de comunicación en Bolivia, a través de congresos, de campañas de información, eventos, talleres… Hablar desde la percepción trans; no somos los trans, no somos los homosexuales. Somos ellas, somos las mujeres trans. Hemos cambiado también la forma en la que los medios mandan el mensaje a las mujeres trans; no victimizarnos ni alabarnos, pues en la comunidad de mujeres trans hay todo tipo de mujeres igual que en la sociedad, no me castigues más por ser trans”.

Después de cambiar la forma en que los medios de comunicación trataban a las personas tras, éstos les abrieron muchas puertas para poder llegar a donde no llegaba el movimiento. Les hacen entrevistas, se interesan por las campañas y congresos que organizan…

“Hemos logrado cambiar el estereotipo socio-cultural machista y patriarcal. Hemos roto el binomio hombre-mujer y hemos abierto la puerta a otras identidades”

La iglesia ha hecho muchos esfuerzos por tratar de callar a las mujers trans. Pero Rayza nunca se enfrentó a la iglesia, piensa que es mejor dialogar para hacerles llegar el mensaje de que el tema del derecho ciudadano no tiene nada que ver con las culturas ni las religiones de cada persona. Ella es muy religiosa, cree en Dios y la virgen, pero no deja de ser trans porque esa es su esencia. La religión no puede prohibirte seguir tu propia identidad porque la fe es otra cosa, va más allá de eso.

Hay mujeres trans católicas, hay mujeres trans ateas, hay mujeres trans evangélicas y hay mujeres trans que no creen en nada… “Ustedes no son voceros de Dios, Dios no los ha llamado para decirles que digan lo que dicen. Ustedes son igual de humanos y pecadores que yo. Yo no creo en las personas que están en la Iglesia. Yo sólo creo en la Iglesia a la que va una persona para botar lo malo y conseguir vibras positivas, no en la que te juzga”.

 

Trabajo personal, organizacional, político y social

Desde la Red TreBol siguen trabajando. Son parte de la Red LACTRANS que está presenta en 14 países, y tiene como objetivos principales que en todos estos países se apruebe una Ley de Identidad de Género y que las personas trans estén en todos los espacios hablando sobre temas de política y del derecho a la identidad.

“Somos personas ciudadanas, independientemente de que seamos negras, cholas, indias, de cualquier raza o color… Somos personas, somos ciudadanas, somos ese ser que nacemos con lo que queremos ser y que queremos la libertad de poder gritar y decir ‘yo soy esa persona y no me escondo detrás de algo para ser lo que quieren que sea’”.